
Primero lo primero: ir a la tienda, verlo, comprarlo y sacarlo de su caja… experiencia inigualable como con todo gadget nuevo. Ir a conseguir un iPad me dio la misma emoción que cuando compré mi Palm Tungsten E, el iPod Touch, o los Nokia e61i, el N82 o el N97 mini. Alegría.
Además, hay que considerar que en este caso, el gadget en cuestión fue muy esperado en nuestro país, casi tanto como a nivel mundial. Se dice que hubo filas ese viernes por la madrugada para adquirirlo. En fin, poder obtener uno el mismo día en que salió a la venta fue una experiencia divertida que mi hermano y yo disfrutamos.
Dicho lo anterior entraré en materia sobre el iPad. Lo primero que diré es que es un dispositivo con un diseño estético, hecho con buenos materiales y de apariencia lujosa, como muchos productos de Apple. Sin embargo, todo ello tiene su precio: obviamente el iPad no es barato. Además, su pantalla atrae las huellas digitales con facilidad y, por si fuera poco, es sumamente frágil, si se llega a estrellar contra el piso (funda necesaria). Sobre esto último hay decenas de videos en YouTube que lo prueban.
En concreto ¿para qué sirve un iPad? Para muchas cosas y para nada. Es decir, que si tienes uno de estos aparatos puedes desde jugar Brothers in Arms con gráficos similares a los de una consola (PS2 o PSP), hasta crear un documento de Office y mandarlo por correo electrónico. La lista de todo lo que el iPad permite hacer sería realmente larga, pero para resumirla digamos que hace casi lo mismo que un iPod Touch: juegos, música, podcast, radio por internet, video, correo electrónico, navegación por la red, mensajería, redes sociales, visualización de fotografías, edición de documentos, etc. Aclaro que la versión que usé es la de 16 GB con WiFi.
Por lo anterior es por lo que digo que este producto de Apple sirve también para nada, me refiero a nada que una netbook o laptop no pueda hacer. De hecho, habrá algunos smartphone que la superen con creces. Y si ya tienes un iPhone o un iPod Touch, añadir un iPad a tu colección puede ser un asunto de mero capricho. Y es aquí en donde saltan a la vista las limitaciones: sin duda mejoraría enormemente si incluyera alguna de las siguientes características: un puerto USB, bluetooth con mayor funcionalidad a la actual, expansión de memoria por microSD, una cámara, multitasking, etc. De seguro ya saben la lista.
En fin, no puedo decir que el iPad me haya decepcionado, toda vez que es un dispositivo que funciona muy bien para lo que fue diseñado. Además, su gran pantalla (9.7”) provoca el efecto de que consumir multimedia en ella sea toda una delicia… si tan sólo se pudiera mandarle las fotos y los videos por bluetooth el iPad sería un excelente complemento de nuestros smartphone en el camino. Algo así como un Foleo para la Palm, sólo que exitoso.



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